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2011-10-20

Dear Francis


Today is smells like Japan. I remembered that smell as it struck me all a sudden on my walk to the train station. I wanted to go back to Japan. Maybe it smells like Japan because I was in that place when Grandma Emmy died. I had walked for hours and hours around the old part of Tokyo, pausing at the myriad of Shinto shrines that were sprinkled amongst the tiny streets. I was remembering her, and saying my goodbyes. Maybe today it smells like Japan because you’re dead now too. 

It was so beautiful and yet so sad. It was like a sound of dusk when you look out over the world with the sun disappearing and you feel so alone. I know that you’re not alone.  I have to hope that you’re not alone.

Earlier today I was at my desk just doing some menial paperwork before the office opened when that truth hit me. It was ridiculous. I haven’t cried in ages, and I thought that after that one year there would be no more tears left to cry.  I bawled and wailed a little bit. Embarrassed by my emotions and fearful someone in the office would find me this way. I was choked with emotion and it was frightening. I guess I needed to say goodbye.

So here it is, in my own way.
Good-bye Francis.
May G-d keep you.

2011-10-01

No seré yo.

A veces vivo en el precipicio, a punto de morir. Siento que estoy moriéndome, lentamente. Desahogándome. O sea que quiero suicidarme. No es que quiero suicidarme, es que...el sentido es asi. No tengo suficiente palabras para decirte eso. Entonces yo vivo en secreto, trabajando como nada me joda. Mis colegas no saben y tu tampoco. Que voy a hacer? Que seré yo? No seré yo. O quizás voy a ser algo diferente.

2011-09-29

Unos días atrás...

No sé que hacer, cuando peleas conmigo así. No sé que decirte cuando pareces hipócrita. ¿Qué va? ¿Todo es mi culpa entonces? No es justo. No lo entiendo. Mejor que decir que, a veces, no te entiendo. Sigo amándote, sí. 

2011-02-24

Love letters


Hoy no voy a contarte aquella historia. Es demasiado temprano para eso y no creo que pueda aguantarlo todavía. Otro día te lo prometo.

Anoche salí buscando algo que, para mi, no tiene nombre. Hubo empezado a nevar y me encontré en el noroeste de la ciudad, tirado en mi bar favorito de aquel barrio. Fingía que no fuera de Portland, preguntando sobre las leyes del estado. Que puta madre es, no poder fumar en un bar.

Fingía porque quería hablar con alguien y olvidarme de las miradas frías de otros sitios.  La mesera era demasiada sencilla y un hombre a mi lado me hablaba también, lo del smoking.
           
Como siempre empecé a sentirme un poco incomodo y fuera de lugar. Quería salir ya y por su puesto salí. Quedé de pie al lado de mi carro, tomando aire limpia y fumando. No había casi nadie en la  calle. La gente nesta  ciudad es loca cuando nieva. Parecía algo apocalíptico con todas las luces apagadas y ninguna persona afuera.

Me metí nel carro y como no tenía adonde ir, yo conduje hacía la casa, escuchando canciones de amor perdido.  Al llegar a casa, tropecé con unos vecinos en el ascensor pero como los demás no fueron tan amables.  Solía decir algunas palabras cordiales pero no gasté mi aliento.

Me bañé para unas horas, hasta que empecé a estar dormido. El agua caliente me hacía más calmado, un poco menos estridente y amargo. Me difuminaba los bordes.

Y de repente, no como todas los otros instantes de esta noche,
había vuelto otro día sin ti.